lunes, 29 de junio de 2015

La Leyenda del Arco Iris



Cuentan que hace mucho tiempo los colores empezaron a pelearse. Cada uno proclamaba que él era el más importante, el más útil, el favorito. 






El verde dijo: “Sin duda, yo soy el más importante. Soy el signo de la vida y la esperanza. Me han escogido para la hierba, los árboles, las hojas.” 








El azul interrumpió: “Tú sólo piensas en la tierra, pero considera el cielo y el mar. El agua es la base de la Vida y son las nubes las que la absorben del mar azul. 






El amarillo soltó una risita: “¡Vosotros sois tan serios! Yo traigo al mundo risas, alegría y calor. El sol es amarillo, la luna es amarilla, las estrellas son amarillas. Sin mí no habría alegría”. 







A continuación tornó la palabra el naranja: “Yo soy el color de la salud y de la fuerza. Yo transporto las vitaminas más importantes. Pensad en las zanahorias, las calabazas, las naranjas, etc. 







El rojo no podía contenerse por más tiempo y saltó: “yo soy el color del valor y del peligro. Estoy dispuesto a luchar por una causa. Traigo fuego a la sangre. Soy el color de la pasión y del amor”.







El púrpura enrojeció con toda su fuerza. Era muy alto y habló con gran pompa: “Soy el color del poder. Soy el signo de la autoridad y de la sabiduría”. 







El añil habló mucho más tranquilamente que los otros: “Pensad en mí. Soy el color del silencio. Raramente repararéis en mí, pero sin mí todos seríais superficiales. Represento el pensamiento y la reflexión. Me necesitáis para el equilibrio y la paz interior.








Así fue cómo los colores estuvieron presumiendo, cada uno convencido de que él era el mejor. De repente, apareció un resplandor de luz blanca y brillante. Había relámpagos que retumbaban con fuerza. La lluvia empezó a caer a cántaros. Los colores comenzaron a acurrucarse con miedo, acercándose unos a otros buscando protección.







La lluvia habló: “Estáis locos, colores, luchando contra vosotros mismos, intentando cada uno dominar al resto. ¿No sabéis que todos sois muy importantes? Cada uno para un objetivo especial, único, diferente. Juntad vuestras manos y venid conmigo”. 








Gracias a la lluvia los colores del arco iris se unieron para siempre y aparecen en el cielo para recordarnos a todo el mundo que es posible vivir juntos en PAZ.



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